A dos pasos

Con los calores veraniegos y las misas tempranas, a los profesionales de la imagen no les queda otra que aparecer a la hora del postre por la casa del novio para empezar la grabación de los preparativos.

Una tarea ardua debido al aplatane pre siesta junto con una familia mosqueada, y con razón, por tener que empezar la fiesta antes de lo que ellos hubieran querido.

Lo que no es normal pasó este sábado 8 de julio con la boda de Rubén y Conchi en Cuenca. Hijo de los vecinos Pedro y Maribel, Rubén estaba predestinado para pasar por “mis manos”. Por un lado pertenece al gran grupo de la Parroquia San Fernando dónde a muchos novios ya los “he casado”, también estando un día grabando en un hotel de Madrid una boda en noviembre apareció Rubencillo que estaba de curso y fue un aliciente más.

Desde que cerramos el contrato no dejaba de pensar en el tiempo tan valioso que me ahorraría ese caluroso sábado. Y así fue, salir a las 15:30 para estar a las 15:30 llamando a la puerta de Rubencillo. El fotógrafo llegó poco después, un día único para una anécdota que difícilmente volverá a repetirse.

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